lunes, 27 de diciembre de 2010




El nombre de Jerome David Salinger es casi sinónimo de su libro "El guardián entre el centeno" ("The catcher in the rye", en inglés), una obra que casi al mismo tiempo de su publicación (en 1951) se convirtió en un clásico de la literatura moderna. Su lenguaje provocador y sus referencias a las drogas, el alcohol y la prostitución provocaron numerosas controversias. Al mismo tiempo, era elogiada por haber retratado en forma magistral y sin tapujos las contradicciones de los adolescentes, a través de sus conflictos, su sexualidad, su ansiedad y su desorientación. Curiosamente, la novela también ha sido citada por muchos asesinos en serie como su favorita.
Después de haber obtenido fama y notoriedad con "El guardián entre el centeno", Salinger se convirtió en un ermitaño y un fóbico social. Se mudó de Nueva York a Cornish, en New Hampshire, donde se mantuvo apartado del mundo exterior y totalmente celoso de su privacidad. Continuó escribiendo historias que nunca publicó y no dejó que lo fotografiaran. Falleció el 27 de enero, a los 91 años, por causas naturales.

LOS QUE NOS DEJARON ESTE 2010...



La primera gran pérdida del 2010 no necesitó un apellido: Sandro. Roberto Sánchez, tal su verdadero nombre, fue uno de los pioneros del rock en español y se hizo famoso en el continente entero. Conocido como “Sandro de América” o “el Gitano”, el cantante argentino volvió locas a millones de jóvenes (y no tan jóvenes) y fue el primer latino en cantar en el Madison Square Garden de Nueva York.
A los 13 años, había abandonado la escuela para trabajar y ayudar a sus padres. Pero en sus tiempos libres se dedicó a la música. “Yo me nutrí con el rock. Gracias al rock dejé las calles, las navajas y las cadenas, y agarré una guitarra. Dejé la campera de cuero y las pandillas. El rock me salvó. Me salvó de que fuera quizás un delincuente”, dijo en una ocasión este fanático de Elvis Presley.
En 1998 se supo que padecía una grave enfermedad ocasionada por décadas de adicción al tabaco: enfisema pulmonar crónico. La dolencia lo obligó a alejarse de los escenarios, aunque volvió a presentarse en algunas oportunidades gracias a la asistencia de oxígeno durante sus shows. Sin embargo, su dolencia fue avanzando y un transplante combinado de pulmón y corazón se convirtió en la única solución. Tras algunos meses en lista de espera y luego de 8 meses de internación, el 20 de noviembre de 2009 recibió los nuevos órganos en el Hospital Italiano de la ciudad de Mendoza. La operación concluyó en forma exitosa, pero el postoperatorio fue demasiado para su ya deteriorada salud: el ídolo falleció el 4 de enero de 2010.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Los Reyes Magos: mito, religión y política...


Como cada Navidad, la figura de los Magos de Oriente se hace presente, aunque su historia no está del todo descifrada

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MADRID | Domingo 26 de diciembre de 2010 EFE | El Universal11:04
Como cada Navidad, vuelven los Reyes Magos, que según la tradición cristiana adoraron a Jesús tras su nacimiento. Un pasaje bíblico " lleno de significados " que a lo largo de los siglos ha aunado componentes de religión, mito y política, según el profesor de la Universidad de Florencia Franco Cardini.
Sabido es que los Magos de Oriente traen cada Navidad regalos a los niños en muchos países, pero sobre su existencia real poco se sabe. Es " una madeja por desenredar " a la que se han dedicado teólogos, historiadores y expertos, entre ellos Cardini, autor de Los Reyes Magos. Historia y leyenda  (Península).
La historia de los Magos tiene " un significado mítico, simbólico muy hondo ", hay profesores, místicos y teólogos antiguos de la tradición griega, latina y musulmana, que han estudiado este mito, " extraordinariamente importante y fascinante ", y que siempre han encontrado nuevos significados que no borran las interpretaciones precedentes, sino que las enriquecen" , dijo Cardini.
Certezas hay pocas, la adoración sólo se narra en el primero de los cuatro Evangelios canónicos -los que contienen la verdad inspirada por Dios-, el de San Mateo, pero a lo largo de los siglos "la tradición tuvo manera de afirmarse de nuevo en casi todos los evangelios que conocemos como apócrifos".
Tampoco está claro quiénes era realmente esos magos. Aunque, en aquella época, según explica Cardini, se entendía por mago a un "astrólogo y sacerdote de la religión mazdea" .
¿Se puede creer que unos representantes de la religión persa, "la gran enemiga de Roma" , hicieran, tras una revelación, un viaje de Oriente a Occidente para arrodillarse ante un niño? El experto afirma que, aunque no existan pruebas históricas irrefutables, los estudiosos de las regiones nos dicen que sí, "es posible".
Además, a la luz de la religión mazdea, aquel niño podía ser "un salvador" , pues en su tradición existe "la esperanza de que al inicio de cada siglo haya un salvador divino, que es el caudillo de una época" .
Hubo que esperar hasta el siglo VIII o IX para que los Magos fueran tres, "pues hay evangelios en los que se habla de cuatro, doce, 40 o hasta 500" , según Cardini.
Y para que no vinieran de un "Oriente indeterminado" , pues de aquel periodo procede un grupo de textos árabes y latinos a partir de los cuales y junto a la meditación de los teólogos sobre la Escritura "se empieza a articular una antropología de los Magos" , agregó.
Así, cada Mago vendrá de uno de los continentes entonces conocidos -Europa, Asía y África-, del que son reyes, representan a una raza, las tres edades del hombre -juventud, madurez y vejez- y las clases de la época -sacerdotes, reyes o guerreros y campesinos-, "que van a arrodillarse ante el Señor" , relató Cardini.
Las tres ofrendas, oro, incienso y mirra, representan las tres cualidades de Cristo: Dios, rey y hombre.
Pero los Reyes Magos tienen también un componente político. En 1164, el emperador Federico Barbarroja da orden de llevar sus reliquias, de Milán a Colonia y su culto se convierte en imperial, medida contestada por el papa Alejandro III, que lo convierte en un culto pontifical.
Otro momento "muy importante" es el concilio de Florencia de 1440, convocado por el papa Eugenio IV, que se celebró bajo la veneración de los Reyes Magos, momento en que comienza la gran tradición artística de los Magos en esa ciudad italiana al convertirse en "protectores" de la casa de los Medici.
Cardini destacó el "fuerte" culto de los Magos en América, adonde llegó con los colonizadores españoles.
"El culto de los magos era el culto de unos reyes que rinden homenaje a un gran rey" y los españoles, según Cardini, le dieron ese mismo significado: "en América había reyes indios que tenían que identificarse con los Reyes Magos, quienes ofrecen fidelidad al gran rey que era, sin duda, el rey de España" .

El aeroplano que atravesó el Monumento a la Revolución...

La remodelación del edificio saca a flote la historia de una proeza que se volvió leyenda de la aeronáutica
1945. La revista “Moto Club” publicó la foto del momento en que el piloto español Jacobo Fernández pasó con su avión (Foto: FOTOS ARCHIVO EL UNIVERSAL )


Domingo 26 de diciembre de 2010 Natalia Gómez Quintero |
El Universal
La construcción de un elevador de cristal bajo la cúpula del Monumento a la Revolución no sólo ha generado polémica entre urbanistas que reclaman violación al diseño original de la estructura, también ha desempolvado de la memoria acontecimientos históricos casi desconocidos.
¿Alguien recuerda que esa edificación de cuatro arcos sirvió en la década de los 40 para que intrépidos pilotos aviadores realizaran algunas arriesgadas (e ilegales) proezas de vuelo? ¿Cuáles? Pasar pilotando sus aeronaves a través del monumento donde hoy, con su actual estructura y ubicación, entre altos edificios, sería imposible repetir aquellas hazañas.
Jacobo Fernández Alberdi es el nombre de uno de los osados que, hace siete décadas, arriesgó la vida por amor. Quería impresionar a su novia y pedirle que se casara con él, así que un día la invitó a salir a “dar una vuelta”.
Ella accedió y, en pocos minutos, quedó sorprendida cuando Fernández Alberdi, de origen español y refugiado en México a consecuencia de la Guerra Civil, la llevó al aeropuerto donde ya tenía listo un avión de dos plazas al que se subieron para sobrevolar la ciudad.
“Al acercarse al monumento a la Revolución todo fue rápido ; mi padre cruzó por debajo de él dos veces y un turista que estaba por ahí tomó esta foto que salió publicada en la revista Moto Club”, cuenta Mirenchu A. Fernández, hija del avezado piloto.
Se supo que Fernández Alberdi fue llamado por las autoridades del aeropuerto, quienes le retiraron su licencia. No obstante, hubo tanto revuelo por el suceso que, a petición de varios pilotos, en unos días su licencia le fue devuelta. Poco tiempo después, el intrépido Fernández Alberdi murió cuando tripulaba un avión en el sureste mexicano.
La revista Moto Club refiere que fue en 1945 cuando Jacobo Fernández Alberdi realizó esta acrobacia. Años antes, en medio de la Guerra Civil, a él se le ubicaba como piloto en el frente Republicano que luchaba contra el bando nacionalista. Jacobo se incorporó a la primera Escuadrilla del Grupo 21 en agosto de 1937. Esta unidad, formada en octubre de 1936 y disuelta en diciembre de 1938, utilizó aviones soviéticos Polikarpov I-16, comúnmente conocidos como “Moscas” por su reducido tamaño, rapidez y ligereza y porque los contenedores donde llegaban por barco los aeroplanos decían “Moskva”, que es como se llama Moscú en ruso.
 
La nave adecuada
El especialista Aldo Flores, de la Sociedad Aeronáutica e Historia Latinoamericana, asegura que un piloto con esta experiencia estaría capacitado para hacer ese tipo de hazañas en el aire, y agrega que la nave que pilotaba era la adecuada para realizar la maniobra.
A decir de los conocedores del tema, la fotografía mostrada por la revista Moto Club revela que la aeronave era de un avión biplano con perfil similar al Stearman, compacto y que volaba hasta 190 kilómetros por hora.
“Las condiciones estaban dadas para esa peripecia, tenía los conocimientos y el avión necesario”, dice Aldo Flores. Es así como las columnas del monumento, que se terminó de construir en 1938, fueron atravesadas por aquel español.
También se cuenta que el mexicano Leopoldo Gutiérrez, quien perteneció a la Escuela Militar de Aviación, realizó esta acrobacia aérea en la estructura de 67 metros de alto originalmente mandada a construir como sede del Palacio Legislativo por Porfirio Díaz como parte de las celebraciones del centenario de la Independencia de México.
Emile Bernard, arquitecto a cargo de la obra, nunca imaginaría que la edificación serviría para desafíos de vuelo.
Con la caída de la dictadura de Díaz y el inicio de la Revolución, el proyecto fue olvidado y la estructura permaneció abandonada incluso después de que finalizó la Revolución.
Hasta 1933 el arquitecto Carlos Obregón Santacilia ideó honrar la gesta revolucionaria y para ello se formó la Gran Comisión del Patronato del Monumento a la Revolución. Se decidió retomar la estructura del proyecto del Palacio Legislativo para convertirla en el monumento, al que se le daría también la función de mausoleo a partir de un decreto del 4 de febrero de 1936. Para este fin, se adaptaron criptas en las columnas donde permanecerían los restos de Venustiano Carranza, que fueron trasladados en 1942 del Panteón Civil de Dolores, con motivo de la ceremonia del inicio de la Revolución.
Los restos de Francisco I. Madero llegarían en 1960 del Panteón Francés. Los de Plutarco Elías Calles, en 1969 traídos del Panteón Civil de Dolores. Los de Lázaro Cárdenas, el 19 de octubre de 1970, fecha de su fallecimiento. Los últimos depositados ahí fueron los de Francisco Villa, trasladados desde el Panteón Civil de Hidalgo del Parral, Chihuahua, en 1976. Desde el 20 de noviembre de 1986 en el sótano funciona el Museo Nacional de la Revolución.
Una apuesta de cantina
Leopoldo Gutiérrez, por pertenecer a la Fuerza Aérea, sabía que los restos de Carranza, quien promulgó la constitución el 5 de febrero de 1917, yacían en el monumento. Pero ese “detalles” solemne no impidió su peripecia.
Se dice que el vuelo de Leopoldo Gutiérrez fue producto de una apuesta hecha en la conocida cantina La Puerta del Sol, en el Centro Histórico.
—¿A que no pasas con tu Stearman por en medio del Monumento a la Revolución?
—¿Es un reto o una apuesta? —preguntó Leopoldo.
—Lo que quieras —le dijo el bebedor con insolencia.
—Déjalo como reto —contestóLeopoldo.
De inmediato quien había asumido el desafío se dirigió al monumento en cuestión y, dando zancadas de un extremo a otro, calculó la distancia entre la base de los arcos y apuntó 15 metros. Luego, en el campo de aviación en Santa Lucía, midió de punta a punta las alas de su aparato. Medía nueve metros con 80 centímetros. “¡Suficiente!”, pensó el piloto aviador.
Leopoldo durmió confiado y, antes de las nueve de la mañana, subió al avión. Lo calentó y rodó con lentitud. Al mismo tiempo iba pensando en cuál sería la mejor manera de entrar al espacio de la plaza donde se levantaba el monumento rodeado de algunos edificios.
El aeroplano Stearman, pilotado hábilmente, se inclinó de canto y, ¡zaz!, pasó entre los arcos. Quienes vieron la hazaña pensaron que se trataba de la publicidad de un circo.
Pocos se enteraron que después de esta hazaña que la Secretaría de la Defensa Nacional, a la que pertenecía Leopoldo Gutiérrez, lo arrestaría por su imprudencia.
Las autoridades militares le retiraron la licencia de piloto por un año por hacer mal uso de las máquinas destinadas al entrenamiento y por alterar el orden público. Días después, el monumento se vio con los arcos cegados por enormes lonas colgantes con el propósito de evitar las audacias de estos vuelos que se estaban volviendo cotidianos.
Estos hechos los recuerda Irene G. de Lanz en su libro El Volcán , editado por la Fundación Mario Moreno, en el que hace una biografía de la agitada y azarosa vida de su hermano.
La mujer, de 89 años, cuenta en entrevista que su hermano Leopoldo pilotaba un Stearman, un avión de dos plazas (para el instructor y el alumno) traído de Estados Unidos para entrenamiento de los aviadores. Ella recuerda que le apodaban El Gallo y que fue compañero de Fernando Gutiérrez Barrios en el Colegio Militar.
La señora Irene ya no recuerda si su hermano pasó por el ojo de luz del monumento en 1945 o en 1946. Lo que sí asegura es que, para que no le dijeran a su hermano que su primer vuelo había sido “chiripa”, dio la vuelta y volvió a pasar de regreso… “Fue una de tantas fanfarronadas”, dice la señora Irene.
Sin embargo, de este acontecimiento no quedó un registro gráfico, “pero está en la memoria de la gente”, dice la hermana del piloto. Leopoldo murió en 1995 a los 70 años. Hoy su proeza es contada por algunos, pero otros, como los historiadores de la revista América Vuela, niegan que haya logrado cruzar el Monumento a la Revolución.
“Tenemos el registro del español Jacobo Fernández y de ahí que varios nombres se hayan señalado como los autores de aquella hazaña”, dice Alfonso Flores, de la Academia de Historia Aeronáutica de México y socio fundador de la Sociedad Mexicana de Estudios Aeronáuticos Latinoamericanos.
Jorge Cornish, otro colaborador de América Vuela, afirma que hace 20 años El Gallo Leopoldo Gutiérrez le confesó que sí había intentado volar por debajo de los arcos del monumento pero que no lo logró porque el combustible se le había terminado. Ese hecho lo obligó a aterrizar en la calle de Sullivan sin concluir su objetivo. Pero con otros Leopoldo confirmaba su hazaña...
A nivel mundial se tiene el registro reciente de este tipo de hazañas. En 1991 una avioneta de turismo burló la seguridad de los cielos parisinos y voló bajo la Torre Eiffel y el Arco del Triunfo. Según las agencias de noticias, tras la acrobacia, la aeronave, una biplaza Mudry Cap- 10 B, desapareció en el este de París y fue localizada en un campo cercano a la localidad de Ferolles Atilly.
En México, esas proezas aéreas ilegales no podrían ser repetidas. Lo impiden los edificios vecinos al monumento y también el elevador de cristal que fue instalado este año como parte de las obras de remodelación del edificio.
Hoy el concepto de arco del monumento ya sólo es historia. Curiosamente, incluso es parte de la fascinante historia de la aviación mexicana que en 2010 cumplió cien años.